miércoles, 6 de marzo de 2013

LA RELIGIÓN DE NUESTROS HIJOS (SEGUNDA PARTE)

 Aunque ya hemos tratado someramente el tema en una entrada anterior, me gustaría volver sobre la cuestión de la imposición de la religión de nuestros antepasados a nuestros descendientes. En buena lógica cada persona debería ser libre de elegir como va a ser su vida y muy concretamente cual es su posicionamiento frente a la religión de sus mayores. Si transmitimos a nuestros hijos y nietos la religión de sus antepasados estamos estableciendo un vínculo y un vehículo claramente social y cultural. No estamos formando adecuadamente la espiritualidad de nuestros hijos sino más bien, inculcándoles un patrimonio cultural. Esa es al menos mi opinión.
Pero en el mundo actual se plantean muchas preguntas nuevas y así un día alguien que veía en la televisión un conocido programa de dibujos animados me preguntó: si un   devoto musulmán se casa con  una mujer devota de Buda, ¿de qué religión nacerá el niño?.  Una inocente pregunta, pero difícil de responder.
¿Puede una persona profesar las dos religiones de sus progenitores?. Si tu padre es judío y tu madre cristiana te pasarás el sábado en la sinagoga, y sin realizar ninguna actividad y el domingo irás a misa de doce  y lo pasarás también sin hacer casi nada. ¿No es ideal y deseable esa situación?. ¿A quien defraudar, a papa o a mama?.
Creo con Osho, que el mundo de la espiritualidad y cómo planteamos a nuestros hijos su formación espiritual debe ser sometido a una profunda revisión. El nuevo hombre necesita nuevos caminos para su desarrollo espiritual. Afortunadamente yo escribo un libro para ello. Espero llegar al final y que os gusten las conclusiones. Van a ser bastante novedosas, algunas incluso sorprendentes. 

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